Donde se ponen los versos desesperados del difunto pastor, con otros sucesos.
Yo muero, en fin; y, porque nunca esperé buen suceso en la muerte ni en la vida, pertinaz estaré en mi fantasía. Diré que va acertado el que bien quiere, y que es más libre el alma más rendida a la de amor antigua tiranía
Yo conozco a Marcela y no es como Grisóstomo la está describiendo, solo, al escribirla, estaba ausente de Marcela, lleno de celos y enamorado
¿Cuál es la razón de tu visita? Tu presencia abre las heridas de quien se quitó la vida, o vienes a burlarte de su condición, dinos a que vienes, ahora mismo.
No vengo, ¡oh Ambrosio!, a ninguna cosa de las que has dicho sino a dar a entender a todos aquello quede sus penas y de la muerte de Grisóstomo me culpan, Yo nací libre, y para poder vivir libre escogí la soledad de los campos no estoy en la obligación de querer a alguien solo porque me quiere por mi belleza.
Ninguna persona, de cualquier estado y condición que sea, se atreva a seguir a la hermosa Marcela, so pena de caer en la furiosa indignación mía
Adiós amigo
Ven con nosotros a Sevilla.
Debería ofrecer mi ayuda a la hermosa pastora Marcela